![]()
Inspiración Semanal ![]()
Por Rebeka Piña
2007_05_06
“¿QUÉ PUEDO HACER POR ESTA PERSONA?”
Así, el hombre bueno saca cosas buenas del tesoro que tiene en su corazón…- Lucas 6:45
Mis ojos miran y contemplan lo que es completo y perfecto en toda la creación… yo sólo reconozco lo perfecto y completo… YO VEO LO BUENO.- La Ciencia de la Mente 507.2
¿Qué es lo primero que uno piensa cuando conoce a alguien? Hay gente que tiene la tendencia a pensar: “¿Qué puede hacer esta persona por mí?” Otros tienden a ser muy críticos y piensan, “¿Qué puedo encontrar de malo en esta persona?” o ¿Puedo sentir respeto, o me siento a gusto frente a ella? Y otros pueden pensar, “¿Me gusta o no esta persona? O ¿Qué piensa esta persona de mí?
Cuando conozcamos a alguien, creo que es mejor pensar, “¿Qué puedo hacer por esta persona?” Así veremos cada encuentro con otro ser humano como una oportunidad de dar o asistir.
Es relativamente fácil desarrollar el hábito de hacer esta pregunta. Al principio, necesitamos hacernos esta pregunta a nosotros mismos una y otra vez. Si nos preguntamos suficientes veces, “¿Qué puedo hacer por esta persona?” en cuanto conozcamos a alguien brotará automáticamente.
Por favor deja de leer en este momento. Detente, y repite muchas veces, “¿Qué puedo hacer por esta persona?” Disfruta el proceso. Si quieres, puedes hacer la pregunta al son de una de tus canciones favoritas… siente la alegría de elevarte a ti mismo.
Al repetir la pregunta “¿Qué puedo hacer por esta persona?” piensa en alguna persona que ya conoces, comienza con alguien que te gusta mucha. Luego piensa en aquellos a quienes ves desde una perspectiva neutral. Finalmente piensa en aquellos con los que te es difícil lidiar.
Todos, de una forma u otra, necesitamos asistencia o queremos sentirnos alentados por los demás. Aun entonces podemos pensar en qué forma podemos ayudar a la persona de la que requerimos asistencia. Aunque esa persona tenga más recursos que nosotros, siempre hay algo que podemos hacer o decir que nutra o eleve su vida.
Un alumno de hace años me explicó cómo se volvió más sensitivo a las necesidades de otros: Yo acostumbraba hacer juicios duros sobre los demás, siempre me enfocaba en, “¿Qué estará mal en este individuo? ¿Qué faltas le puedo encontrar? Con frecuencia oía el dicho, “si buscas algo, lo encuentras.” Y prontamente encontraba errores, manchas, fallas y limitaciones. Todo eso me frustraba mucho y me llenaba de enojo, resentimiento y cinismo. Por lo general veía a la gente con menosprecio. Los demás sentían esa energía negativa emanando de mí, y creaba muchas dificultades en mí al tratar de relacionarme. Todo cambió cuando uno de los pocos amigos que tenía me dio el consejo de preguntar muchas veces “¿Qué puedo hacer por esta persona?” Al principio renegué. ¿Por qué tengo que pensar en los demás, si nadie piensa qué pueden ellos hacer por mí?
Mi amigo me dijo ¿Qué puedes perder? Te llevas muy mal con todos y estás en una situación muy estresante. Pruébala por un par de semanas. Así que le prometí que lo haría. Al comienzo escuchaba una voz cínica dentro de mí que me decía. “¿A quién tratas de engañar? Éste no eres tú. Pero me había comprometido probarlo por dos semanas, y siempre cumplo mi palabra. En unos cuantos días, comencé a sentir un cambio en la forma en que me sentía hacia los demás. ¡Era increíble qué poderoso estaba resultando esto!... El cambio que ocurrió en la forma en cómo los demás empezaron a tratarme fue impresionante. Mi estrés se desvaneció, me sentí con más energía que antes y la alegría en mi vida aumentó.
Yo te recomiendo mucho que practiques esto… después de todo, ¿Qué puedes perder?
AFIRMACION
Ciencia de la Mente México
Heriberto Frías #925 "A" del Valle
Entre las calles eje 5 Eugenia y San Borja
México, D.F. tel. 5682 6761 y 5682 8965
rebekapina2@aol.com y sereinte@aol.com
www.cienciadelamente.org
"Cada ser en la Tierra, por insignificante que parezca,
es una partícula eterna de la materia eterna. (Jacolliot)"
![]()