¿A QUIÉN COMPLACER?
INSPIRACIÓN SEMANAL
Por Rebeka Piña
La Ley es ley de libertad, pero no de libertinaje…CADA HOMBRE TIENE QUE PAGAR EL PRECIO DE LO QUE RECIBE, Y ESE PRECIO SE PAGA EN MONEDA MENTAL Y ESPIRITUAL.
-La Ciencia de la Mente, 264.2
Si hemos de ser libres, habrá que proveer una avenida mental a través de la cual la Ley pueda operar como ley de libertad. Eso no significa que debemos complacer a la Ley, ya que es impersonal y no sabe ni le importa quién la usa, ni con qué propósito la usa.
-La Ciencia de la Mente, 265.3
He observado que casi todos empleamos mucho tiempo en tratar de “ser buenos”, en ayudar y complacer a otros; como ser buenos ciudadanos, hacer que nuestros padres, familia, hijos, o pareja se sientan orgullosos de nosotros, etc. No hay nada malo en ello, pero puede llegar a convertirse en un ejercicio fútil y terriblemente fastidioso. Yo puedo decir que ahora que practico Ciencia de la mente, tengo la libertad de saber que a la única persona que debo y puedo complacer es a MÍ MISMA. Qué idea tan única como verdadera. Yo pienso lo siguiente: Al aceptar que Dios se expresa a través de mí y como yo, llego a la conclusión de que cada acción que yo tome y que me complazca, agradará a Dios también. Y cuando (como suele suceder) mi juez interno me acusa de egoísmo, le contesto que como yo soy un punto de consciencia en Dios, no es posible que mis deseos sean egoístas. Y ya que Dios es ilimitado, no puede haber más escasez o insuficiencia que aquella que yo misma me haya impuesto. ¡Qué diantre! ¿Me habré yo limitado?…. Mmmm ¡es verdad, lo he hecho muchas veces, y también hay libertad en eso. Yo puedo elegir asignarme sólo lo mejor. Hay otra ventaja en esto: si nos complacemos a nosotros mismos, habrá una persona menos en el planeta que esté siempre malhumorada… Así al complacernos nos convertimos en un regalo al universo. Y con eso en mente, hagamos un Tratamiento Espiritual Mental: Con gran alegría reconozco que hay una Presencia, sabia, amorosa, y generosa. Esa Presencia se ha dado a Sí Misma a toda la creación, lo cual significa que esta Presencia, a la cual yo llamo Dios, me ha dado todo el derecho y el poder de ser feliz, alegre, y opulento… de complacerme, y al hacerlo, complacer a Mi Creador. Lo que es verdad de mí, es verdad en todos, porque “en Dios” no hay excepciones. Todos estamos aquí para disfrutar de la vida y hacer aquellas cosas que nos brindan placer. Para ser sabios y alegremente creativos con la Ley que trabaja para nosotros, para traernos el bien que anhelamos en nuestras vidas. Ahora dirijo exhorto a la Ley a que atraiga a mi vida incidentes, gente, y cosas que llenen mi vida de entusiasmo, placer, excitación. Vivo en un maravilloso mundo rodeado de todo bien, y esta Ley Dadivosa espera mi orden para proveerme de todo lo que contribuya a vivir una vida más plena. Además, le solicito que revele esta Verdad a toda la gente, y que se la revele en formas que todos puedan entender, aceptar, y puedan usar esta Ley de Libertad. Ahora somos libres de disfrutar la alegría de vivir. Con una actitud de gratitud libero mi palabra para que esta Ley grandiosa y poderosa pueda hacer Su trabajo excepcional, libre y perfectamente, trayendo paz y alegría a toda la creación.
AFIRMACIÓN: SOY LIBRE DE DISFRUTAR LA ALEGRÍA DE VIVIR. DIOS ME HA DADO TODO EL DERECHO Y EL PODER DE SER FELIZ, ALEGRE, Y OPULENTO… DE COMPLACERME, Y AL HACER ESTO, COMPLACERLO TAMBIÉN… ¡Y ASÍ ES!