2006_05_28
Un Ser Único e Inigualable
Inspiración Semanal por Rebeka Piña
En la educación de todo individuo, hay un momento en que éste llega a la convicción de que la envidia es ignorancia, que la imitación es un suicidio y que, para bien o para mal, debe tomarse a sí mismo tal como es.
- Ralph Waldo Emerson, Confianza en Sí Mismo
Insiste en ser tu mismo, jamás imites... El talento que se adopta de otros solo se posee de manera extemporánea e incompleta. Solo el Hacedor puede decir lo que uno sabe hacer mejor.
R. W. Emerson
Una de las cosas más encantadoras que encontré en este oasis de paz en medio de la Colonia del Valle, es la visita entre los meses de abril y agosto de las aves más entonadas que jamás haya yo escuchado en mi vida. Aún no sé exactamente si son cenzontles, jilgueros, o qué otro nombre podrían tener, porque los numerosos árboles que cubren mi balcón son un verdadero condominio apiario, y es difícil ver de cuál de ellas proviene esa celestial música. Además de ser el más adorable despertador que haya yo jamás tenido, los bellos pajaritos (porque era una pareja que conversaba entre sí) me enseñaron una lección muy valiosa. Verán, la primera vez que escuché su cántico al amanecer, mi alma se llenó de admiración y regocijo. Era un cántico único, de un ritmo y la tonada diferente que se repetía dos veces… a la tercera, le añadían un cierre hermosísimo. Al año siguiente los bellos cantores regresaron, y el concierto matutino se repitió por otros tres meses. Sin embargo, el tercer año, tristemente no regresaron… había otros que parecían cantar de una forma parecida, pero esa hermosa tonada nunca se ha repetido. ¿Qué pasaría? Me preguntaba con melancolía… nunca supe, pero los extrañé enormemente. Esperé al año siguiente con la esperanza de que regresaran, pero no se repitió el hermoso concierto. Escuchaba otras aves con tonadas parecidas, pero añoraba aquella canción que aun repito en mi mente. Noté nuevas coplillas, pero yo esperaba la repetición de aquella canción que tocó mi corazón. Con el tiempo aprendí a disfrutar las nuevas melodías... cada una de ellas única e inigualable y aprendí la lección. Cada uno de nosotros es único e inigualable y canta su propia canción. Cuando nos comparamos a otros, estamos despreciando nuestra propia identidad y por lo tanto sufrimos; en realidad cometemos suicidio espiritual. Lo mismo pasa cuando queremos encontrar a alguien similar a quien disfrutamos y amamos en el pasado; nos privamos de apreciar su forma inigualable y lo asesinamos en nuestra mente. La vida nos trae a veces seres especiales que tocan nuestro corazón con su excepcional música, y a veces, cuando ellos salen de nuestra vida, esperamos encontrar a alguien como ellos, y nos cerramos a disfrutar su sublime y excepcional presencia. Quizá podríamos mejor, recordar amorosa y agradecidamente a los seres que salieron de nuestra vida y llevar en nuestra alma su hermosa esencia, y también reconocer y disfrutar lo inigualable de la esencia de aquellos que van llegando.
Comparar, o compararnos con otros, y desear cambiarlos, nos hiere y los hiere. Eso nos impide conocerlos y aprender a disfrutar su incomparable melodía.
AFIRMACIÓN: AHORA RECONOZCO QUE TODO EN EL UNIVERSO ES ÚNICO E INIGUALABLE. ADMIRO LO SUBLIME Y PERFECTO EN MÍ Y EN CADA SER QUE LLEGA A LA VIDA… ME AMO Y LOS AMO TAL COMO SON… ¡Y ASÍ ES!