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Inspiración Semanal ![]()
EL SENDERO MÍSTICO DEL GRAN FRANCISCO DE ASIS:
Los místicos nos hablan de la relación maravillosa que existe entre Dios y el hombre, una unión que no puede romperse. Los místicos más grandes han caminado y hablado con Dios como nosotros hablamos y caminamos unos con otros.
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Jesús le dijo (al joven rico): Si quieres ser perfecto, vende todo lo que posees y reparte el dinero entre los pobres para que tengas un tesoro en el Cielo. Después ven y sígueme.
- Mateo 19:21
Cuando la generosidad es nuestra intención genuina, la abundancia se manifiesta en nuestras vidas. Puertas inesperadas se abren; gente desconocida nos brinda apoyo, y nos llegan fondos inesperados que nos permiten realizar proyectos importantes y pagar cuentas.
Es importante recalcar la diferencia entre la fe de saber que el Universo proveerá y un pensamiento en algo mágico. Es necesario que para manifestar abundancia económica pongas mucho de tu parte en el proceso de co-creación. Una persona que sigue el sendero místico de la generosidad es alguien que posee una gran fe, y a la vez, es también una persona práctica.
Hay cuatro cosas que se requieren para desarrollar la generosidad del Espíritu:
1. La intención de servir a Dios en todos nuestros asuntos.
2. La fe de que si respetamos nuestra intención, el Universo proveerá todo aquello que se requiera, sea material o espiritual, para que logremos el éxito.
3. Un entendimiento de que recibimos lo que damos, y de que nuestra creatividad se incrementa al apoyar a otros.
4. Mantener los pies en la tierra. No lograremos tener un bestseller si no escribimos el libro primero.
San Francisco de Asís es un modelo de abundancia espiritual. Es la personificación misma de la seguridad proveniente de saber que eres un hijo de Dios. Su famosa oración me ha inspirado desde que la conozco.
LA ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS
Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde hay odio, déjame mostrar amor;
Donde hay heridas, perdón;
Donde hay error, verdad;
Donde hay duda, fe;
Donde hay desconsuelo, esperanza;
Donde hay tinieblas, luz;
Donde hay tristeza, alegría.
¡O Divino Maestro¡
Concédeme que yo busque más consolar que ser consolado;
Comprender, que ser comprendido;
Amar, que ser amado;
Porque recibimos al dar de nosotros mismos;
Somos perdonados al perdonar,
Y es en la muerte (de nuestro pequeño ego) que nacemos a la vida eterna.
El místico que recorre el sendero de la generosidad del espíritu mantiene sus ojos en el ideal de
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"Cada ser en la Tierra, por insignificante que parezca,
es una partícula eterna de la materia eterna. (Jacolliot)"
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