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Inspiración Semanal por Rebeka Piña ![]()
2003_03_23
La Puerta Cerrada
Es Señor guía los pasos del hombre de bien, y se deleita en su conducta. Si cae, no se queda en tierra, porque el Señor lo tiene de la mano. - Salmo 37:23, 24
Tu palabra es lámpara a mis pies y luz a mi senda. - Salmo 119:105
El Espíritu en mí es la Sabiduría Infinita que guía mi consciencia e ilumina mi reconocimiento de su Presencia y el Poder de su Ley. - Ernest Holmes
Cuando nos abrimos a la Guía Divina, necesitamos aprender a ser agradecidos
tanto por la puerta cerrada como por la puerta abierta. Algunas veces Dios cierra
ciertas puertas por las que queríamos entrar, porque no había
allí nada que contribuyera a nuestro crecimiento. Si Dios no cerrara
esas puertas equivocadas, entonces no encontraríamos las correctas. Dios
dirige nuestro camino, algunas veces cerrando puertas y otras, abriéndolas.
Cuando una puerta se cierra en tu camino, te obliga a cambiar de curso. Cuando
otra más se cierra, te obliga de nuevo a que cambies tu curso. Pero de
pronto, en forma inesperada encuentras finalmente abierta la puerta correcta,
y entras directamente a tu bendición.
El Señor (la Ley) dirige nuestros caminos abriendo y cerrando de puertas,
pero en lugar de alabarlo por la puerta cerrada (qué nos evita problemas
y peligros) nos perturbamos porque "juzgamos de acuerdo a las apariencias."
Tú tienes una ayuda siempre-presente en tiempo de necesidad que siempre
está en guardia. Porque su Sabiduría ve más allá
de lo que tú puedes ver Él sabe el problema que te espera, puede
preparar un bloqueo o una desviación, según se necesite. Pero
por ignorancia, intentamos derribar las barricadas o remover las señales
de desviación. Pero en el preciso momento que enfrentamos un problema
empezamos a gritar: "¿Señor cómo puedes hacerme esto?
" Tenemos que entender que una puerta cerrada puede ser una bendición.
¿No dicen las Escrituras que ninguna cosa buena se rehusará a
aquellos que aman a Dios?
Si ese hombre o mujer no regresa tu llamada - puede que no sean ellos, podría
ser el Señor que prepara una barricada (déjalo ir).
A veces nos dejamos atrapar por sentimientos de duda y desaliento, por juzgar
de acuerdo a las apariencias. Yo estoy muy agradecida por muchas de las veces
que nuestro Padre me ha cerrado ciertas puertas sólo para abrir nuevas
y mejores en los lugares más inesperados. El Señor no dice con
palabras: "Vaya a la izquierda, diríjase a la derecha"... a
veces simplemente cierra las puertas equivocadas.
AFIRMACIÓN: AGRADEZCO LA PUERTA QUE SE CIERRA EN MI CAMINO, SABIENDO QUE ES UNA BENDICIÓN EN DISFRAZ. AHORA CONFÍO QUE LA PUERTA CORRECTA SE ABRIRÁ EN EL MOMENTO PERFECTO
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